El Poniente Granadino



Historia

La tierra del Poniente Granadino viene a estar configurada por un territorio en buena parte coincidente con lo que fue la última frontera de al Andalus, reducto final del reino musulmán de Granada. Durante sus casi ocho siglos de existencia, las tierras de al Andalus se vieron inmersas en un estado de alerta permanente, como consecuencia de sus propios conflictos internos y como consecuencia de la presión de unos reinos cristianos en actitud de pertinaz reconquista. El empeño de los beligerantes monarcas del norte, al servicio de la cruz, supuso una constante revisión de las líneas fronterizas, que si en un momento inicial se replegaban ante un simple avance militar de "cruzada", en época de los Reyes Católicos ya lo hacían ante un bien estudiado plan de creación de un Estado moderno y excluyente.

Una consecuencia directa de la primera política de ocupación árabe de al Andalus fue la organización militar de su territorio, partiendo de un objetivo de implantación de los nuevos hábitos invasores en lo religioso, en lo político, en lo socioeconómico... Pero será a partir del siglo XI cuando la política militar de ocupación fue sustituida por una estrategia de contención, que comienza a batirse en retirada en numerosos frentes. Las tierras del Poniente Granadino, escenario de esa política del miedo, serán objeto de un amplio programa de fortificación, que ya se constata en el siglo VIII, tal y como sugiere el yacimiento arqueológico amurallado del Cortijo del Aire de Loja, si como parece, resulta identificado con el refugio elegido por Abd al-Rahman I en el emplazamiento de "Turrus", tras su desembarco en Almuñecar, en el año 755. De ahí hasta mediados del siglo XIV, en el que Yusuf I concluye el proceso de militarización del Poniente Granadino en su frente norte, retrocediendo la línea de contención fronteriza tras la conquista cristiana de Alcalá la Real, se acaba por imponer todo un proceso de construcciones fortificadas que, en las vísperas del tercer milenio sobrevive parcialmente. Una treintena de estas bases militares de la edad media mantienen aún su perfil en el paisaje del Poniente Granadino, siendo este el motivo por el que nuestra tierra se configura como la última frontera de al Andalus.

Del tipo de fortificación alcazaba, conjunto militar y de gobierno propio de contextos urbanos, pensada para la protección de la medina y su población dependiente, el único ejemplar del Poniente sobrevive en Loja, resultando sobresaliente en ella su aljibe, su torreón principal de cubierta cupular y algunas de sus torres de muralla. Todavía sobreviven igualmente algunos paños de muralla de lo que fue la fortaleza de Alhama. Las construcciones catalogables como castillos (villas fortificadas) ocupan las tierras del Poniente en contextos de villas o poblaciones. Ahí perviven los extraordinarios casos de Moclín, Illora, Zagra y Montefrío, pero también aparecen realizando labores de taponamiento en vías naturales de penetración en los casos del Castillo de Cesna y de la Torre Pesquera de Algarinejo. Las torres de alquería tenían su destino vinculado a la protección de la población rural en las tierras productivas de cultivo. El mejor ejemplar se levanta en la localidad de Salar, aunque los pueblos de Tocón y Huétor Tajar también disponen de las suyas propias. Torre Agicampe o el Cortijo de la Torre de Loja, o la Torre de la Solana de Alhama constituyen otros buenos testimonios de este tipo de fortificación. Finalmente, las atalayas o torres de vigilancia se disponen de forma aislada en lo alto de emplazamientos de estratégico campo visual, custodiando vías de acceso natural con la sola misión de control y aviso ante situaciones de peligro, pero sin ninguna capacidad de intervención debido a su volumen y a su pobre guarnición. La mayor parte de las atalayas del Poniente Granadino se concentran en torno a las poblaciones de Moclín, Montefrío y Loja.

El Poniente Granadino constituye una invitación para recrear lo que fue uno de los últimos escenarios de las guerras granadinas. Conozca el Poniente Granadino sin más objetivo que el de facilitar el goce de los sentidos, que dejar volar la imaginación por aquella tierra de contacto entre los últimos reinos peninsulares de la Edad Media, por los caminos de la ultima frontera de al Andalus.


Datos Generales


El territorio del Poniente Granadino se ubica en la zona más occidental de la provincia de Granada, delimita al norte con las provincias de Jaén y Córdoba, al sur con la de Málaga y al este con la vega de Granada. Enmarcada dentro de un paisaje de vega y montañas, bosque mediterráneo y cultivos de campiña, destaca por sus parajes, sus monumentos, sus aguas medicinales y su gente. Incluye un total de 16 municipios: Algarinejo, Alhama de Granada, Arenas del Rey, Cacín, Huétor-Tájar, Jayena, Íllora, Loja, Moclín, Montefrío, Moraleda de Zafayona, Salar, Santa Cruz del Comercio, Villanueva Mesía, Zafarraya y Zagra. Cuenta con una extensión de 2.044 km2 y unos 80.000 habitantes de población. Situado en el corazón de Andalucía, entre Sierra Nevada y la ciudad de Granada de un lado y Málaga y la Costa del Sol de otro. Para acceder al territorio existe una completa red de carreteras (A-92), el ferrocarril y la proximidad de los aeropuertos internacionales de Málaga y Granada. Enmarcado en un paisaje de montañas, vegas y campiñas junto a una vegetación de bosque y matorral mediterráneo alberga en su interior el Parque natural de las sierras de Tejeda, Almijara y Alhama junto a otro en proceso de declaración.

El Poniente Granadino dispone de una agricultura diversificada, competitiva y bien comercializada, destacando el olivo y sus aceites con denominación de origen en trámite, el espárrago verde morado de Huétor-Tájar (denominación específica), los cultivos hortofrutícolas y alternativos, los cereales y las legumbres. Resalta la ganadería ovina de raza autóctona montesina y el sector de la piscicultura (trucha, esturión y caviar) que se complementa con los sectores industrial y empresarial (PYMEs de comercio, confección, construcción, y las pujantes de distribución y turismo).

Durante varios siglos, el Poniente Granadino fue tierra fronteriza entre los reinos cristianos y el último reducto del reino nazarí de Granada. El hecho de ser un territorio colindante hizo del Poniente un lugar estratégico en la defensa del reino nazarí de Granada, último período del esplendor de Al-Andalus. Esa situación le permitió, además, ser testigo de las nuevas influencias que penetraban desde las zonas cristianas favoreciendo así el reconocimiento cultural del cual hoy podemos disfrutar. Como última frontera de Al-Andalus, el Poniente Granadino conserva numerosos vestigios de su arquitectura militar sin olvidar la presencia de importantes restos que se inician en la prehistoria y que llegan hasta nuestros días.